La trampa invisible del ego

 El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro. Boris Pasternak

Juan, tiene 55 años de edad, es un ejecutivo con más de 35 años de experiencia en una organización transnacional, líder en el sector automotriz.
Durante su trayectoria profesional, recibió varios cursos y talleres tanto en su país como en el extranjero, en esos talleres aprendió muchas técnicas y conocimientos para optimizar procesos, y como todo un buen ingeniero ha implementado muchas mejoras.
Sin embargo, estar en la misma organización por tanto tiempo, ya no es satisfactorio para Juan, después de muchos años de aprendizaje , reconocimientos y satisfacciones profesionales, decide salir y comenzar a aplicar en otras organizaciones todo lo que ha aprendido.
No le interesa emplearse de nuevo en una empresa, ya que después de tantos años, quiere ser dueño de su tiempo, así que decide dar asesorías a través de una firma internacional de consultoría, eso lo hace sentir muy bien. Comienza una nueva etapa en su vida, pero esas asesorías no son tan frecuentes como le gustaría y sobretodo no logra estabilizar un ingreso como lo tenía antes en esa organización donde estuvo tanto tiempo.
Después de pensarlo mucho , se emplea en otra empresa, que ya no es transnacional, que no le ofrece tanta proyección, es un ambiente “local” , por lo que siente que fácilmente va a lograr resultados sorprendentes, pero no es así, se topa con cuestionamientos de la efectividad de sus acciones, situación que en la otra empresa donde antes estaba no había eso, ya que era era una forma de vida aplicar esas mejoras, y jamás se le cuestionaba la metodología ni los recursos requeridos… en esta nueva organización la visión de la dirección es diferente.
Juan comienza a generar un resentimiento con la nueva empresa, ya que siente que no valoran todo lo que ha hecho, piensa que nadie en la organización tiene su capacidad y sus conocimientos, incluso en las reuniones gerenciales donde Juan toma su turno y presenta sus avances, cuando alguien le hace una pregunta, sonríe irónicamente y no pierde la oportunidad para demostrar ante sus colegas que no conocen todo lo que él sí.
Con más frecuencia se presentan estas situaciones, y Juan cada día se siente más incómodo, se pasa todo el tiempo comentando que esa empresa no es buena para él y que es tiempo de buscar otra opción, todo le parece mal y cuestiona cualquier tarea que se le encomienda.
El punto de vista de la dirección es que Juan es bueno, pero no se han visto resultados palpables, de pronto sí, pero no lo perciben como alguien que se haya adaptado a las necesidades de la organización.
Juan realmente sí es un ejecutivo bien formado, pero es más grande su necesidad de reconocimiento que su enfoque en dar resultados, pero Juan no ve esta situación. La mente de Juan está en el pasado, lo cual no le permite ver todas las posibilidades que tiene frente a él.
Si Juan lograra quitar esta percepción de que no lo valoran y realmente se enfocara en dar resultados, seguramente podría ser una pieza clave para la organización y por supuesto tendría más desarrollo y reconocimiento justo en esa organización, pero el enfoque de “las glorias del pasado” de Juan, ensombrece toda su capacidad.
Juan está en una situación en la que si no logra superar esto, puede ser que termine sin empleo y caiga en la desesperación, y sería una pena que perdiera la confianza en sí mismo por tener la creencia de que “tengo que demostrar que soy mejor que los demás”.
Esta creencia viene desde adentro, en algún momento de su vida… algo tiene que demostrar a los demás para sentirse valioso, pero Juan no lo ve así, él cree 100% que está en lo correcto y el reto aquí es enseñar a Juan que conecte con esas emociones tóxicas y descubra de donde vienen, que bucee en su interior, pero esto es casi imposible para Juan, porque siempre ha trabajado desde la razón, y no desde el corazón, el reconocimiento de sus emociones las tiene reservadas únicamente para sus relaciones cercanas, donde se ha atrevido a retomar rumbo, pero en sus relaciones laborales, su enfoque es “yo estoy bien, tú estás mal” , realmente no ve que él mismo ha causado esta situación en su vida, se siente víctima de las circunstancias y todo su potencial está congelado, y puede llegar a la desesperación al perder la confianza en sí mismo.
La organización sigue su ritmo y poco a poco va dejando a Juan a un lado, su trabajo se vuelve monótono , sus éxitos pasados dan vida a su “realidad”, y como eso sólo existe en su mente, repite una y otra vez sus experiencias que ya no interesan a nadie, se va quedando sólo.
Juan representa a esas joyas con los que cuentan muchas organizaciones, personas muy preparadas y calificadas , pero que al cambiar de sistema, entran en conflicto consigo mismas… luchan por conservar todo aquello que les ha dado seguridad, el miedo a lo nuevo los ciega y el pasado predomina todo el tiempo en su mente. No se da permiso de ver el presente y de ahí comenzar a construir desde otro lugar, ya que su mente inconsciente sigue enganchada en la organización donde estuvo tantos años, en el ego profesional y no en la autenticidad de sí mismo.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedIn
Marcar el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*