Miedo al Fracaso

El miedo es una emoción que se caracteriza por un sentimiento habitualmente desagradable o que provoca ansiedad, esto sucede por la percepción de un peligro real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.
Cada pensamiento que repetimos una y otra vez genera una red neuronal, lo cual ocasiona que se forme una especie de camino por el cual un pensamiento nos lleva al mismo estado emocional , generando un patrón repetitivo, es decir, a repetir una y otra vez experiencias que nos llevan a un mismo resultado.
Si tomamos en cuenta que tenemos más de sesenta y cuatro mil pensamientos diarios, de los cuales únicamente el 95% son pensamientos conscientes y el resto se repite en forma automática, y que la mayor parte de esa parte consciente o estamos atados al pasado, sintiendo nostalgia, tristeza, culpa, rencor o cualquier otro sentimiento tóxico provocado por una emoción desagradable; o estamos creando en la mente un futuro que aún no existe , pero que el temor a que no pase aquello que no queremos que pase, nos provoca angustia, ansiedad y estrés.
Lo mejor del pasado es que ya pasó, sin embargo hay experiencias que nos marcan de por vida, de ahí que surja la frase “el dolor es normal, el sufrimiento es opcional”.
Se nos ha enseñado a no manifestar el dolor que sentimos ante algún suceso, “no llores”, “no te enojes”, “no expreses lo que sientes porque se van a reir de ti, o te van a criticar, o te van a rechazar”, y al hacerlo, aparentemente ya superamos ese momento, sin embargo, al haber reprimido esos sentimientos, se almacenan en la memoria celular, esa información está ahí todo el tiempo, y provoca que cuando surge una situación similar a aquella en la que no acepté lo que pasó, vuelva a repetir la misma experiencia desagradable, aunque en realidad no sea la misma experiencia, pero si la forma en la que me hace sentir. O peor aún, que la siga viviendo una y otra vez al recordarla todos los días, como si hubiera sido ayer cuando realmente han pasado 15, 20 años o más.
El cerebro no distingue si el pensamiento que tenemos es del pasado, o es del presente, simplemente al recordar un suceso desagradable, el cuerpo vuelve a sentir las mismas sensaciones y las conductas son las mismas, esto se conoce como un patrón repetitivo y se genera con un pensamiento. Es así como estados fuertes de depresión surgieron, con un pensamiento que luego se fue relacionando con otros, hasta que la tristeza inicial se convierte en un abismo interno que impide toda motivación por salir adelante, e incluso se pierden las ganas de vivir.
El futuro provoca ansiedad, el miedo al fracaso está relacionado con imágenes que creamos de un futuro incierto, relacionadas con experiencias pasadas no satisfactorias, o bien con creencias muy arraigadas como “no soy capaz”, “no soy lo suficientemente bueno”, “algo me falta”, etc.
La Atiquifobia se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a fracasar, a equivocarse o cometer errores.

Si bien todas las personas presentan en algún grado el temor al fracaso, debe recordarse que por tratarse de una fobia estamos hablando de un miedo extremo e irracional. Las fobias impiden que las personas lleven una vida plena, y en este aspecto, el miedo al fracaso resulta en una fobia particularmente paralizante, ya que quienes la sufren dejan de involucrarse en actividades en las que temen fracasar. Incluso se la ha vinculado con el miedo al éxito, debido a que los fóbicos inconscientemente boicotean sus posibilidades. De esta manera, la misma fobia puede producir aquello que causa el temor. (www.fobias.net).
El miedo está asociado con el terror, la forma en la que se siente en el cuerpo es con tensión en alguna parte del cuerpo, los músculos se contraen, la respiración se agita, las manos sudan, los pies se enfrían, entre otros síntomas; esta es una reacción normal ante cualquier amenaza de peligro, lo que no es normal es sentir esto de forma permanente aun y cuando no exista tal amenaza en el tiempo presente.
El estrés que provoca el miedo al fracaso es tan fuerte que provoca que las personas no actúen de acuerdo a sus capacidades, o bien sobreactúen exigiéndose todo el tiempo, y por consiguiente exigiendo en mayor o menor medida a las personas con las que se relacionan.
Los problemas de salud que esto ocasiona no son latentes de forma inmediata, tal vez se inicie con insomnio, problemas digestivos, alergias… pero ese sobre esfuerzo o tensión física, provoca enfermedades graves o malestares crónicos .
Los orígenes del temor a fracasar pueden estar almacenados en la memoria celular desde siete generaciones anteriores y la persona que lo sufre, al tratar de reprimir las emociones que esto provoca, no sabe que lo único que está haciendo es perpetuar más ese sufrimiento.
Hay todo tipo de personas que manifiestan esto de forma diferente, están los ejecutivos que son muy exigentes y no toleran un error en sus colaboradores, viven estresados y nadie quiere estar cerca de ellos. Sus vidas son solitarias, se alimentan de la rutina , poco o nada disfrutan momentos de esparcimiento. Buscan desahogar su estrés en la fiesta y el alcohol.
Otros son los que predicen el futuro, la mayor parte del tiempo profetizan el evento desagradable que está por ocurrir, siempre tienen miedo: a ser engañados, a que algo malo les pase; desconfían todo el tiempo y buscan cualquier indicio para fortalecer la opinión de sí mismos de que siempre tienen la razón y que los demás deben escuchar sus sabios consejos.
Muchos más son los miedosos silenciosos, no expresan lo que sienten, no se quejan por miedo a perder su trabajo, aguantan la presión y minimizan cualquier manifestación de emociones. No hablan con nadie sobre cómo se sienten, adormecen las emociones, aparentemente nada les perturba y viven esperando que las cosas mejoren algún día, aunque pasen años y ese día no llegue aún.
El miedo no es algo malo, simplemente es algo normal que incluso los animales sienten cuando hay una situación de peligro.
Tener miedo no significa ser débil, ni ser menos que los demás, ni ser raro o incapaz.
Lo mejor del miedo es que nos da la oportunidad de enfrentarlo aceptando lo que es , como es, sin fantasear ni crear historias de terror en la mente, se requiere valentía, correr riesgos y sobretodo un fuerte deseo de ser auténtico.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedIn
Marcar el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*