Siento, luego existo

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Podemos pensar que las personas que han logrado tener éxito en sus empresas, éxito en su trabajo… son personas ganadoras… la vida les a retribuido de alguna forma su esfuerzo por lograr sus metas, por su perseverancia, empuje, liderazgo, creatividad, compromiso, entre otras muchas fortalezas que han desarrollado con el paso del tiempo, y sobre todo con una claridad de enfoque.
Su calidad de vida refleja los logros obtenidos, bienes materiales, viajes, entretenimiento, diversión… la vida les sonríe y la sociedad los reconoce… ¿qué más podrían pedirle a la vida?
Aparentemente… no hay nada que más pedir… sin embargo, hay una parte interna, un vacío interior que surge una y otra vez deseando ser escuchado… y así como surge la simple idea… ya logré esto… que más sigue?… por que cuando he logrado lo que quería… no me siento satisfecho?… por qué siempre hay algo que siento que me faltó hacer? …. o que hubiera hecho mejor?… por qué me relaciono muy bien con mis compañeros de trabajo y en casa, con mi familia… no puedo tener armonía?… no es acaso mi familia el motivo por el cual trabajo todos los días? para sacarlos adelante?
Por qué no soy capaz de sostener una conversación con mi hijo por más de 10 minutos sin que tengamos conflicto? Por qué en mi casa me siento tan sólo?
Por qué cuando estoy en mi casa, estoy pensando en el trabajo… y cuando estoy en el trabajo, sólo pienso en el regreso a casa?
Por qué me siento tan vulnerable cuando soy criticado o juzgado , por haber cometido algún error? Por qué me cuesta tanto trabajo y exploto al ver como los demás cometen errores? Por qué disfruto tanto cuando tengo la razón? Por qué si no hago yo personalmente las cosas, no salen bien?
Este juego de los “por qués” es el resultado de una forma de pensar… culpándose y culpando a los demás por todo lo que pasa o por lo que no pasa y debería pasar.
Esta forma de tener control sobre las cosas , las situaciones o las personas es sólo un juego que aprendemos desde muy pequeños: si tengo el control, tengo el poder, si tengo el poder, soy aceptado, respetado y/o apreciado por los demás… es esto verdad? Es 100% verdad?
En mi trayectoria en las empresas…. me he encontrado con personas que aparentemente tienen todo para ser felices… pero no lo son… en la mayoría de los casos, existe una sensación de vacío… de que algo falta para sentirme bien, incluso, puedo pasar una vida esperando que algo o alguien cambie para que yo pueda ser feliz… y se convierte en la eterna sala de espera…
De donde viene todo esto? de un alfabetismo emocional, de no haber aprendido que las emociones no son un lastre, sino una guía para auto-descubrirme y conocer todo mi potencial… las grandes escuelas de negocios como Harvard … han enseñado que lo importante es la razón, la parte mental, lo lógico.
Es muy probable que cuando se hable en las organizaciones de cómo nos sentimos respecto a un asunto en particular… nadie nos tome en cuenta… porque a nadie le importa lo que sentimos, únicamente a nosotros mismos, y nadie conoce mejor que nosotros, nuestras necesidades… pero parece que disfrutamos al máximo el juego del adivino… no te digo lo que siento, o te lo digo a medias, para no sentirme tan mal y espero que tú sepas lo que siento, eso que sólo yo sé y que en ocasiones no estoy tan seguro de que lo sé.
Desde que nacemos, hasta que morimos, pasamos nuestra vida en relaciones… relaciones con la familia, con los socios, con los compañeros de trabajo , con el jefe, con los amigos… y muchos de los conflictos que se presentan son precisamente porque no sabemos reconocer las emociones, no sabemos expresar lo que sentimos, nos avergüenza que los demás conozcan aquello que queremos ocultar.
Desde la razón, podemos crear muchas estrategias para salir delante de las situaciones donde no sabemos lo que nos pasa, nos sentimos muy mal emocionalmente, pero logramos que nadie lo note, o al menos, eso creemos
El ser humano tiene tanto cerebro como corazón, ambos son igualmente importantes, incluso, hay anécdotas que hablan de la fuerza que tiene una emoción, pero que la razón puede aniquilar, hay personas que sanan creyendo que van a sanar de una enfermedad, que saben que tendrán éxito en su trabajo, pero no se dan el tiempo para un alto en el camino y retomar rumbo .
Desde la cabeza, todo tiene una razón de ser, desde la emoción… lo que me pasa afuera, o la forma en la que me comporto…es un reflejo de lo que hay dentro de mí.
Para tener vida, hay que sentirla, no pensarla…
para tener pasión por lo que se hace, hay que sentir la sangre correr por las venas…
para vivir cada momento intensamente, hay que estar agradecidos por lo que viene
para ser uno mismo, hay que conocerse y dejar de compararse con los demás,
para ser felíz, hay que aprender a sentir los latidos del corazón ante la emoción de un nuevo instante.!

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